domingo, 1 de noviembre de 2009

1ª parte : )

Hoy decidí referirme a lo sucedido el miércoles de la semana antepasada, y como quedo largo decidí dividirlo en partes ya que así no se les hará tan aburrido leerlo. ¿Bien? Comenzamos ;)

Aquel día mi papá tenía que ir a dejarme unas cosas que le preste.
A las 5 de la tarde llamó a mi celular diciéndome que estaba –en su auto- afuera de la cabaña, así que, como se trataba de salir de la cabañita, tomar mis cosas y volver, deje la puerta abierta y salí de lo mejor con mi pelo amarrado en un moño tipo cabello post-huracán, unos aros de plata en forma de lágrimas, una falda negra hasta los tobillos con cortes irregulares, unas calzas rojas, sombra de ojos negra y gris, una blusa negra y mis zapatos de casa con forma de patitas de jaguar (garras y todo).

Nota: donde arriendo hay más cabañas y todo el recorrido que se hace hacia la salida a la calle esta techado, por ello no me puse zapatos para la lluvia.

Continuando con lo nuestro, ni siquiera me mire al espejo porque, como dije, era salir y volver, más de 2 minutos no me iba a demorar. Hice el recorrido, mirando como caía la lluvia que parecía diluvio y sonreí ¡no me estaba mojando ni un pelo!
Bien, abrí el portón que da a la calle y vi el auto de mi padre estacionado con el dentro. De mala gana intuí que no tenía ninguna intención de salir de su auto calientito y seco…por lo que tuve que dejar el portón abierto, salir bajo la lluvia y mirando mis sexys pantuflas, llegar al auto. Él me entrego las cosas, bla,bla, bla nos despedimos, el se fue y giré sobre mis talones para volver a mi cabañita. Nuevamente, el recorrido hasta el portón lo hice mirándome los pies y sonriendo por mis divertidas pantuflas. Pero ANTES de que llegara al portón y el pasillo techado UNA RÁFAGA de agua, granizo y viento me golpeó en la cara y con ello…la puerta se cerro, en mi nariz.
«Bien, todo esta bien» me dije sintiéndome como un gato mojado.
De ahí me puse a llamar/gritar –lo más digna posible- a alguna persona que estuviera dentro.
No contesto nadie. Mierda.
Con el animo por el suelo mire mis pies, las pobres pantuflas ya estaban como sopa…además de que con toda el agua perdieron toda la diversión.
Ahí me quede unos minutos ideando un plan maestro, como no llego opté por idear un plan suicida, pero mirando a las empapadas pantuflas me armé de valor y dije «No lo hagas por ti, hazlo por ellas».
Para no quedarme como idiota esperando que llegar alguien quizás a que hora (empapadísima) la mejor estrategia que se me ocurrió fue pedirle a los vecinos que me dejaran saltar la muralla.
Así que, empapada como esponja caminé a la casa de los vecinos.
Con la cabeza gacha toqué el timbre.
Nadie.
Volví a tocar el timbre y mire la camioneta estacionada afuerita de la casa. Había gente ¿Por qué no contestaban?
Cuando iba a volver a tocar el timbre la puerta se abrió y apareció la versión de esa mujer de Los 101 dálmatas (¿cómo se llama?), que me miro de arriba abajo y solo ahí me percaté de la imagen de loca que debía estar dando, empapada, con el maquillaje corrido, las pantuflas y tiritando como chihuahua.
-Hola- dije sonriendo con los músculos del rostro (y otras partes) congelados.
La señora volvió a mirarme de arriba abajo y junto un poco su puerta.
En otra circunstancia le habría arrancado la cabeza de un mordisco, pero como no estaba en una buena posición, continué sonriendo.
-Soy Rocío, su vecina, mire quería saber si me podía dejar saltar desde su patio hasta mi cabaña…esto…me quede afuera…y no hay nadie en las otras cabañas.
Sin inmutarse la señora repitió ese escaneo a mi vestimenta.
¡OK, la vieja mata-dálmatas estaba ganándose fracturas múltiples y una buena patada en el c…
-Pasa-dijo con voz de pocos amigos y una inusual sonrisa invertida.
Desconcertada vi como la señora adorapieles y con peinado raro me abría la puerta de su casa.
«¡yaaaaaaaaaay!»Escuché en mi cabecita mientras entraba.

 
Diario de una (soltera, torpe y despistada) joven © 2008 Template by Exotic Mommie Illustration by Dapina